La ideología de género ignora la realidad de la persona humana. Comentarios del obispo de Córdoba

Con respecto a la familia humana, monseñor Fernández recuerda que “Dios ha creado al hombre, ‘varón y mujer los creó”. Por ello, explica que “cuando la ideología de género afirma que no hay diferencia entre el varón y la mujer y que cada uno puede elegir para sí lo que quiera en este orden de cosas, está ignorando esta realidad honda de la persona humana, que tiene arraigo biológico, existencial e incluso religioso”.

“Ninguna persona debe ser discriminada por su orientación. Todos tenemos un lugar en el corazón de Dios y de Dios nos sentimos amados, sean cuales sean las condiciones de nuestra vida. Pero ese Dios que nos ama ha trazado un plan para de felicidad del hombre, y nosotros los humanos no podemos enmendar la plana a Dios”, agrega.

FUENTE y TEXTO COMPLETO en:

https://www.religionenlibertad.com/obispo-cordoba-pide-afrontar-dos-grandes-problemas-invierno-demografico-61450.htm

Libres para educar a nuestros hijos

Libres para educar a nuestros hijos es una iniciativa promovida originariamente por las Delegaciones de Apostolado Seglar, Enseñanza y Familia y Vida de la Archidiócesis de Toledo, impulsada con el fin de dar a conocer a padres, profesores, alumnos y, en general, a toda la sociedad, las implicaciones derivadas del derecho fundamental a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución española.

Los objetivos de la misma son dos:

  • De un lado, sensibilizar a todos los agentes implicados en la educación acerca de la necesidad de respetar la libertad de educación y los derechos que ésta conlleva, así como romper los prejuicios establecidos contra el ejercicio de este derecho desde la libertad de pensamiento, conciencia y religión;
  • De otro, animar a la construcción de un sistema educativo que respete la libertad de educación desde el compromiso personal y colectivo y la participación activa en el ámbito educativo. La campaña se articula en cinco ejes, coincidentes con los principal es derechos incorporados en la libertad de educación.

Animamos a nuestros socios, simpatizantes y lectores a conocer más sobre esta iniciativa y a apoyarla en todo lo que sea posible. Toda la información en su Web:

http://www.libresparaeducar.com/

 

La educación sexual de los hijos es cosa de los padres, no del Estado. Menos mal

Las agencias de la ONU continúan promoviendo la «educación sexual integral» a través de sus oficinas en todo el mundo, aunque la Asamblea General lo rechazó el año pasado. La falta de consenso sobre el tema ha frustrado hasta ahora los intentos de legitimar este tipo de educación sexual en la programación de la ONU.

La última vez, recientemente, cuando la autoridad de los padres sobre sus hijos volvió a aparecer en tres resoluciones de la ONU esta semana, algo que se pensaba imposible hace solo un año, recoge Infocatólica de CFam.

Los Estados Unidos y la Santa Sede hicieron hincapié en el papel de los padres en la educación sexual y rechazaron el aborto como un componente de la salud sexual y reproductiva.

Además, las naciones africanas orquestaron una exitosa andanada de enmiendas hostiles a tres resoluciones que pedían educación sexual para niños pequeños. Los africanos se mantuvieron firmes en que cualquier resolución que comprometa a los estados o al sistema de las Naciones Unidas a proporcionar educación sexual debería incluir una advertencia sobre «la dirección y orientación apropiadas de los padres y tutores legales».

Un delegado egipcio que habló en nombre de todos los países africanos, excepto Sudáfrica, respondió con la misma transparencia: «Nuestra cultura africana respeta los derechos de los padres» y «Egipto rechaza los intentos de ciertos países de imponer su sistema educativo a otros».

El pequeño estado insular de Santa Lucía, que colaboró con los africanos, fue el primero en introducir una enmienda. Insertó el lenguaje de orientación parental en la educación sexual el viernes pasado en una resolución sobre adolescentes y jóvenes, definida por la ONU como la que comienza a los 10 años de edad.

«Los padres y la familia desempeñan un papel importante en la orientación de los niños», dijo el delegado en la Asamblea General. Santa Lucía alegó que el lenguaje original en la resolución «no era adecuado» porque relegaba el papel de los padres al de socios equiparables con los jóvenes, los proveedores de salud y los educadores. Señaló que el tratado de la ONU sobre los derechos del niño reconoce los derechos de los padres a dirigir la educación de sus hijos.

Si bien esa enmienda falló en la resolución sobre la juventud, el Grupo Africano introdujo la misma enmienda a párrafos idénticos sobre educación sexual y fue adoptada en otras tres resoluciones sobre las niñas, los derechos del niño y las niñas con discapacidad. El forcejeo dio paso al aplauso con cada enmienda adoptada.

Los delegados europeos e iberoamericanos visiblemente frustrados convocaron a una votación sobre estas enmiendas, una solicitud que solo se hace en las negociaciones de la ONU cuando hay mucho en juego. En la mayoría de los casos, estas delegaciones pueden utilizar las reglas de procedimiento en su beneficio. Esta vez fueron superados por los africanos en tres resoluciones.

La Unión Europea dijo que no consideraban consensuado el párrafo sobre educación sexual. Los delegados de Iberoamérica se refirieron a ellos como «muy problemáticos». El representante de Canadá dijo que «no podemos aceptar esto». Un delegado australiano dijo que estaban «extremadamente decepcionados». Muchos justificaron su oposición como tecnicismos y no como una cuestión sustantiva.

Un delegado de Noruega fue más transparente y dijo que no podían aceptar la premisa de la enmienda porque «los niños deberían decidir libre y autónomamente» sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

En definitiva, rabieta de la UE y de países iberoamericanos, que querían que los estados, dirigidos por la ONU, introdujeran la ideología de género en la educación, al margen de los padres.

José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com

FUENTE: http://www.hispanidad.com/la-educacion-sexual-de-los-hijos-es-cosa-de-los-padres-no-del-estado-menos-mal.html

10 formas de transmitir la fe a tus hijos y de hacerla más fuerte: como siempre, implica coherencia

En muchos países, los padres cristianos no consiguen pasar a sus hijos una fe firme. Pasar la fe de padres a hijos sucedía con naturalidad estadística en generaciones anteriores, pero ya no en la nuestra. En Occidente muchas causas concurren para que los padres pierdan autoridad ante los hijos y para suscitar un individualismo extremo. No sucede solo entre cristianos: familias de otras tradiciones religiosas también lo experimentan.

En la web AllProDad, dedicada a padres varones (no necesariamente católicos), señalan 10 factores que ayudan a que un padre pueda transmitir su fe a sus hijos. Como siempre cuando se trata de valores reales, requiere constancia y coherencia. 

1. Celebra las festividades y cuenta su historia
Las festividades religiosas llaman la atención de los niños: son días especiales. En Estados Unidos hay una frase entre los católicos: “no es que los católicos guarden la Cuaresma; es que la Cuaresma te mantiene católico”. Lo mismo podría decirse de la Navidad cristiana y de otras fiestas. No basta con celebrar la fiesta: hay que contar la gran historia que hay detrás de cada fiesta. Decía el estudioso de las religiones Mircea Elíade: “el primer rito es la recitación del mito”. La Navidad tiene sentido cuando se proclaman las lecturas de Navidad. Las festividades sin historias detrás (pensemos en Halloween) a menudo suenan a huecas.

2. Responde las preguntas de los chicos
Los niños hacen preguntas sobre Dios, sobre la fe, sobre la religión. Hay que estar preparado para responderlas. Hay preguntas sobre el comportamiento que también llevan a hablar de la fe. “¿Por qué debo perdonar a esos chicos malos?”, “¿por qué me pides ayudar a esos?”, nos lleva a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. (Si no sabemos la respuesta a una pregunta podemos honradamente decir: “pues no lo sé exactamente, pero lo buscaré y te lo diré”. En el Catecismo hay muchas respuestas, que hay que traducir al lenguaje infantil. También hay gente que trabaja con niños que pueden ayudar: maestros, catequistas…). No es beneficioso responder “no hagas preguntas”, “es así y punto”, “hacer preguntas está mal”…

3. Id con regularidad al culto o los sacramentos
Si la fe es solo un añadido para los ratos libres, no se contagiará a los hijos. Los niños han de ver que es una prioridad, y la más clara es el tiempo. Si la familia solo va a misa “a veces”, el niño pensará que es una cosa poco importante o algo “útil en casos convenientes” (alguna enfermedad, un gesto social…). Los niños han de ver que el culto es una prioridad en la familia, en la organización semanal o diaria.

4. Involúcrate en el servicio a los demás… y que te vean
“Servir a los demás es la fe con pies”, explican en AllProDad. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si te ven ser voluntario en Cáritas, Manos Unidas o la parroquia, ellos aprenderán a hacer ese tipo de servicios. También es bueno involucrar a toda la familia: recogidas de material, actividades, etc…

5. Enseña a confiar en Dios
En el cristianismo, todo está basado en la confianza en Dios. Una clave es enseñar al niño a confiar toda su vida en el Dios que lo creó, que lo ama y quiere lo mejor para Él. 

6. El juicio definitivo sobre cada persona está reservado para Dios
A las personas agnósticas, o alejadas en la fe, o tibias, y a mucha otra gente, les molestan los juicios rápidos. La realidad es que una persona religiosa y prudente sabe que para realizar juicios definitivos en necesario ser Dios mismo: sólo Él tiene todos los datos y perspectivas sobre los hechos y las motivaciones. A los niños les enseñamos a distinguir los actos buenos de los actos malos, y está bien, pero a la hora de clasificar a la gente es mejor recordar lo de “no juzguéis y no seréis juzgados” (y explicar lo que significa). “Enséñales a tener un corazón humilde que busque entender al otro”, explica AllProDad.

7. Sé suave con los niños y ciertas enseñanzas complicadas
Hay cosas en la religión que a los adultos les molestan pero a los niños les parecen normales. Y, al revés, hay cosas en las que los adultos ni se fijan y a muchos niños les pueden asustar o repeler. En la cultura católica pueden ser muchas: imágenes de mártires con sangre en la parroquia, o ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, algunos detalles prácticos de los sacramentos… Las cosas complicadas hay que explicarlas con suavidad, y no de forma abrupta o con prisas y aspavientos.

8. No mantengas a los niños en una burbuja
Incluso en los países de mayoría católica, hay personas de otras denominaciones y religiones y, de hecho, las personas con poca o ninguna religiosidad son mayoría. No tiene sentido intentar hacer creer a tus hijos que “todos hacen como nosotros”. No es así, y enseguida se darán cuenta. Y llegará el momento, al crecer, en que tomará sus propias decisiones sobre religión. Es bueno que desde niño pueda dialogar, en un entorno moderado, con personas de otras creencias. También es bueno que vea que hay otras parroquias donde las cosas se hacen de otras maneras.

9. Dile que comparta la fe con sinceridad y humildad
Nuestra sociedad pretende hacernos creer que ya casi no hay tabúes, excepto hablar de la propia fe con otras personas. Hemos de enseñar a nuestros hijos a que puedan hablar de su fe sin complejos ni vergüenzas: creemos que es buena, bella y verdadera y la queremos compartir. Hemos de ayudar al niño a poder expresar por qué cree y en qué cree. Y ha de poder hacerlo con sinceridad y también con humildad. La fe da alegría y un terreno firme: no debe dar soberbia.

10. Se necesita una aldea para educar… dásela
“Se necesita una aldea para educar un niño”, dice un refrán africano que se cita mucho. En lo religioso es especialmente cierto: la fe se transmite en comunidad. En ella vemos que personas distintas (varias edades, procedencias, estilos) creen todas las mismas verdades, cada una con sus acentos. Ese testimonio colectivo fortalecerá la fe de tus hijos. Hay que buscar esa comunidad.

Por supuesto, se podrían añadir muchas más cosas eficaces, pero ¿no son estas 10 un comienzo importante?

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/formas-transmitir-tus-hijos–61390.htm

El Papa pide a las familias en crisis que luchen y pidan ayuda: «No discutan delante de los niños»

El Papa Francisco protagonizó este jueves otro de los actos tradicionales de estas fechas previas a la Navidad, el encuentro con los trabajadores del Vaticano y sus familias. Durante su encuentro, el Santo Padre quiso hacer algunas reflexiones sobre la familia, que compartió con todos los presentes.

De este modo, el Papa mostró su preocupación por las crisis que sufren algunas familias. “Voy a ser sincero. Cuando me entero de que una familia vuestra está en crisis, de que hay niños que se angustian porque los padres discuten, sufro. Por eso les pido que se dejen ayudar”, les dijo.

“Salven vuestras familias”
El Santo Padre quiso insistir mucho en este punto haciéndoles un llamamiento: “Por favor, salven vuestras familias. Sé que no es fácil. Que hay problemas de personalidad, problemas psicológicos. Hay muchos problemas en un matrimonio, pero traten de buscar ayuda a tiempo. Custodien la familia”.

Por ello, les invitó a pedir ayuda sin miedo, asegurando que “para custodiar vuestra familia podéis acudir a los capellanes, a quienes podéis pedir ayuda”.

“Sé que entre vosotros hay algunos separados, lo sé y sufro con vosotros. Pero déjense ayudar. Si la cosa ya está hecha, que al menos no sufran los niños, porque cuando los padres discuten, los niños sufren”, aseguró Francisco a los trabajadores del Vaticano.

No discutir delante de los hijos
Y les dio una clara indicación: “Nunca discutan delante de los niños, ¡nunca!”.

Por último, Francisco les dijo que “Dios te ha creado familia. La imagen de Dios es el matrimonio: hombre y mujer, fecundos‘¡Multiplíquense! ¡Tengan hijos! ¡Vayan adelante!’. Me he quedado muy contento hoy cuando he visto a tantos niños aquí, a tantas familias. Por favor, custodien a la familia”, reiteró.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/papa-pide-las-familias-crisis-que-luchen–61314.htm

Obispo Mario Iceta: “Echo de menos que instituciones católicas no se posicionen más ante la ideología de género”

El obispo de Bilbao, Monseñor Mario Iceta, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, ha trasladado a Religión Confidencial la preocupación que tiene la Conferencia Episcopal sobre la ideología de género y los proyectos legislativos en España. En la última Asamblea Plenaria, esta Subcomisión presentó un estudio que analiza esta corriente ideológica.

Algunos católicos no consideran peligrosa la ideología de género. Otros, en cambio, alertan diariamente de los riesgos. ¿Cuál es su opinión?  

Tengo la sensación de que la sociedad está como adormecida en muchos aspectos de la vida social y de la cultura contemporánea que condicionan elementos fundamentales de la existencia humana. Sobre todo en el campo de las ideologías. Éstas, como en todas las cuestiones que afectan a las ideas y al pensamiento, pueden y deben someterse a una crítica adecuada. El debate sobre las ideas no puede ser anulado. Y echo de menos que instituciones católicas de pensamiento, culturales, universitarias, así como medios de comunicación, asociaciones, grupos profesionales y pensadores católicos o que al menos, profesan el humanismo cristiano, se posicionen en estos debates y ofrezcan sus reflexiones para esclarecer aspectos fundamentales acerca de la verdad sobre el ser humano, de su vocación y su misión, así como sobre los elementos irrenunciables que construyen una sociedad justa, verdadera, humana y fraterna. El hacerse presente en este debate ideológico es hoy más necesario que nunca y debemos asumir esta responsabilidad sin más dilación.

¿Ha mantenido usted conversaciones con ideólogos de esta corriente? ¿Algún consejo para dialogar desde el respeto? 

En primer lugar me gustaría decir que este debate no tiene que ver con el profundo respeto, acogida y aprecio a toda persona, con independencia de cualquier condicionamiento del tipo que sea. Todos estamos llamados a la santidad. Esta es la vocación fundamental del ser humano. Pero aquí estamos hablando de una ideología. Y como he dicho anteriormente, toda ideología puede y debe ser sometida a una crítica y a un debate serio y profundo. A este respecto, no he tenido oportunidad de hacerlo. La reflexión eclesial sobre este asunto es abundante tanto en el Magisterio del Papa, como de la Conferencia Episcopal, como el de muchos obispos. Pero pienso que no interesa conocer la reflexión que ofrece la Iglesia y se evita entrar en el debate de ideas. Estamos dispuestos a este debate respetuoso, argumentado y sereno. Alguien me dijo que suele ser muy difícil debatir con las ideologías, porque no se suelen prestar a ello.

¿Cómo podemos los cristianos frenar la proposición de Unidos-Podemos?

Al estar en este momento ya en sede parlamentaria, el resultado depende de los partidos políticos presentes en la cámara. Creo que es muy importante seguir ofreciendo los argumentos que hagan ver lo que realmente subyace en el fondo de estas proposiciones y valorar el modo en que condicionará seriamente el desempeño de muchos ámbitos esenciales de la vida personal, familiar, profesional y social. También habría que recordar que la sociedad y, en especial, las instituciones estatales, están llamadas a garantizar y favorecer la genuina identidad de la vida familiar y a evitar y combatir todo lo que la altera y daña. Como afirma el compendio de la doctrina social de la Iglesia, una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana.

¿Qué consejo da a los padres para defender sus derechos y que no le impongan esta ideología por ley? 

Es muy duro y muy difícil para una familia abordar a solas esta situación. Enfrentarse a una dirección de un colegio o a una institución es complicarse la vida, y esto echa para atrás a muchas personas. Y quienes coartan los derechos, lo saben. Por eso, para defender sus derechos, es muy importante que las familias se asocien y actúen juntas, ayudadas por entidades que conocen los mecanismos adecuados para hacer valer los derechos fundamentales que les asisten. A este respecto, me llegan noticias de que el asociacionismo familiar no pasa por sus mejores momentos. Quizás sea fruto del individualismo exacerbado del que habla el Papa, en el que vive gran parte de la sociedad. Por eso, estimo muy conveniente reactivar este asociacionismo familiar y de otros estamentos de la sociedad -profesores, profesionales…- y ser principalmente propositivos. Ir por delante de la aparición de los problemas.

Ante estos desafíos, hay personas que piden a la Iglesia que debe evolucionar..

La Iglesia posee una rica y profunda reflexión acerca del amor humano, de la dignidad de la vida, de la vocación al amor y a la santidad. Es un corpus doctrinal enraizado en la Palabra de Dios, la Tradición, el Magisterio, y en la propia experiencia de tantos matrimonios y familias que viven con entrega la vocación al amor en el matrimonio, en la maternidad y paternidad. Muchas veces no se dan las condiciones adecuadas para establecer un diálogo sereno con las diversas ideologías y fuentes de pensamiento. El afirmar como argumento principal que la Iglesia tiene que evolucionar es, en el fondo, rehuir este debate de ideas y experiencias para conocer la verdad profunda que se manifiesta en el misterio de la vida humana y en la vivencia cotidiana de la vocación matrimonial. La Iglesia propone argumentos sólidos y contrastados. Pero el diálogo muchas veces es difícil y suele costar vencer prejuicios y estereotipos. También, por nuestra parte, necesitamos adecuar el modo de transmitir este mensaje y estas reflexiones en un lenguaje y unos modos que sean más fácilmente comprensibles en las categorías de la cultura actual. Pienso que muchas veces no existe una sintonía adecuada entre nuestro lenguaje y el modo de comunicar en la sociedad actual.

Encíclicas polémicas

Desde que se publicó Amoris Laetitia ¿sabe si ha aumentado el número de divorciados y vueltos a casar que hayan consultado sobre su situación?

No tengo datos que corroboren esta afirmación. Lo que sí me llega es la implantación en muchas diócesis del motu proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus” sobre el procedimiento abreviado para la declaración de nulidad matrimonial. Hay personas que se habían separado o divorciado que se han acercado al tribunal eclesiástico para presentar ante la Iglesia sus dificultades, con el fin de ser ayudados a clarificar su situación y ser acompañados en situaciones que producen mucho dolor y desorientación, no sólo en los cónyuges, sino también en los hijos y en las familias. Debemos ofrecer un acompañamiento cercano, cálido y respetuoso. Dios siempre abre caminos por los cuales poder transitar. Y nosotros estamos llamados a ayudar a los matrimonios y a las personas a iluminar estos caminos y acompañar y ayudar en su recorrido.

En los medios de comunicación se especula con una actualización de la Humanae Vitae. ¿Me podría aclarar algo al respecto? 

No sé lo que significa “actualizar” una encíclica. A este respecto, no tengo ninguna noticia sobre una actualización de la encíclica Humanae Vitae. Sí conozco la existencia de una comisión instituida en Roma para estudiar el contexto cultural, social, eclesial y de pensamiento que dio lugar a que el Beato Papa Pablo VI promulgara esta encíclica, así como el modo en que se gestó el texto y el modo en que fue recibido por la comunidad eclesial y por la sociedad en general. Con respecto a la diferencia entre mentalidad anticonceptiva y el ejercicio de una maternidad y paternidad responsable según la antropología cristiana, acudiendo al reconocimiento de la fertilidad humana, el pensamiento de la Iglesia es sólido y constituye una enseñanza que ha sido constantemente promulgada por el Magisterio eclesial. Hay que afirmar con claridad que es posible vivir la vida conyugal y la relación sexual de modo humano, pleno y gozoso sin tener que acudir a una medicalización de la dimensión sexual de las personas que desnaturaliza el acto conyugal y altera profundamente la vida matrimonial.

¿Cuáles son las principales funciones de las delegaciones de Familia de las diócesis?

Una delegación de familia se constituye para ayudar al obispo en el desempeño de la pastoral del matrimonio, de la familia y de la vida y se concreta en la promoción de esta pastoral en las parroquias, movimientos e instituciones. Se trata de colaborar en el desarrollo de la preparación al matrimonio, en el acompañamiento a los novios, los matrimonios y a las familias, en la pastoral de la iniciación cristiana, principalmente en el sacramento del bautismo y en la educación afectivo sexual de los jóvenes, así como en la preparación y el discernimiento de la vocación a amar que todos llevamos inscrito en el corazón. También se encarga de impulsar el trabajo realizado por los centros de orientación familiar, la atención a las situaciones complejas, en el acompañamiento a familias con dificultades, en las situaciones de separaciones, divorcios, viudedad, en las cuestiones que se refieren a la defensa de la vida humana… es una actividad que despliega su acción en campos muy diversos.

FUENTE: https://www.religionconfidencial.com/conferencia_episcopal/Obispo-Mario-Iceta-Echo-instituciones_0_3060293959.html?utm_source=twitter&utm_medium=Social

¿Hay en marcha una expropiación de los hijos?

¿De quién son los hijos? Los hijos no son de nadie porque son de Dios. Hubo un tiempo en el que la idea que el hijo era un don estaba arraigada en el corazón y en la mente de las personas, no sólo de las madres. Un don que viene de Dios y que es necesario educar para que vuelva a Él. Se sentía la procreación como una pertenencia a un ciclo de significado que quitaba al niño de las manos de cualquier poder terrenal, porque era «del Señor».

Este sentir común está aún vivo en muchos progenitores, pero cada vez menos debido a la racionalización técnica y política, que ha asumido también esta forma de dominio, el dominio sobre los hijos. Las utopías políticas fueron las que produjeron, en los siglos pasados, serias excepciones a la idea que los hijos pertenecían al Señor, empezando por la antigua utopía de Platón, según la cual los niños recién nacidos tenían que pasar inmediatamente a estar bajo la protección del estado, que los criaría en estructuras públicas para que así cada ciudadano, viendo a los jóvenes por las calles y plazas, pudiera decir: «Podría ser mi hijo». La negación de la familia era funcional a la creación de una comunidad política de iguales con sólidos vínculos recíprocos. Se creía que si los hijos seguían con sus progenitores, la unidad interna de la comunidad se debilitaría y fragmentaría. Esta idea se ha prolongado en la historia y pasa por la comunión de las mujeres en los falansterios del nuevo mundo de Fourier, las indicaciones del Manifiesto de Marx, hasta llegar a los estados totalitarios de finales del siglo pasado.

El ideal utópico de ciudadanos huérfanos para que puedan sentirse más células del organismo estatal se consolida progresivamente con la formación del estado moderno, que concentra en sí la instrucción y la educación, centraliza la sanidad y la atención a la infancia, debilita las formas familiares de solidaridad y sustituye, cada vez más, a los progenitores y la familia. Todo esto con el fin de dañar a la Iglesia y a la religión de referencia de las familias, que confiaba a las madres la educación, también religiosa, de los niños y enseñaba una procreación que encontraba su lugar humano específico sólo en el matrimonio.

La Iglesia, con su doctrina social, siempre ha enseñado que los hijos son de los padres porque era el único modo para que fueran de Dios. Siempre ha enseñado que del mismo modo que el lugar humano de la procreación es la pareja de esposos, el lugar humano de la educación es la familia. La educación es, de hecho, una continuación y un llevar a cumplimiento la procreación y corresponde originariamente a los progenitores. Diciendo esto la Iglesia sabía que enunciaba un principio evidente de ley moral natural, pero sabía también que sólo así los niños podían ser educados en la piedad cristiana, los rudimentos del catecismo, las oraciones al ángel custodio. A través de los progenitores, y no del estado, la Iglesia podía hacer que los niños conocieran a Jesucristo. Es el revés positivo de la medalla: el estado sustituye a los progenitores para deseducar a los futuros ciudadanos en lo que atañe al Evangelio; la Iglesia se alía con los progenitores, contra el estado, para educar a los futuros ciudadanos en el Evangelio.

Era una verdadera lucha que la Iglesia no parece querer ya combatir. Hoy, no menos que en la República de Platón, los hijos parecen ser del estado, que los asume en las propias estructuras desde el jardín de infancia, los forma según sus propios programas y, como la Iglesia justamente temía, los aleja sistemáticamente de Jesucristo, hablando mal de Él, o no hablando en absoluto. La Iglesia ya no protesta por esto y no apuesta por formas de educación alternativa -como las escuelas parentales-, que serían el único modo para que ella, la Iglesia, volviera a educar a los niños a través de la reapropiación de la función educativa de los progenitores. La escuela parental no es sólo la escuela de los padres, sino que es también la escuela de la Iglesia a través de los padres. Sería un modo para volver al principio según el cual los hijos son de Dios, y no del ministro de educación.

Desde este punto de vista, las democracias occidentales no se diferencian de los regímenes totalitarios. El niño es introducido en el «sistema»: es educado por profesores-funcionarios del estado, uniformemente instruidos por la universidad pública y los cursos de formación ministeriales; es precozmente psicologizado por funcionarios del estado, presentes ya en todas las escuelas; es precozmente sexualizado por funcionarios del estado a través de proyectos curriculares inderogables; en lo que respecta a su salud, es examinado desde que está en el vientre materno y, posiblemente, abortado por parte de funcionarios del estado; es enviado a hacer un Erasmus en cualquier otro país donde aprenderá estilos de vida y valores estandarizados por funcionarios de ese estado-no estado que es la Unión Europea; en su recorrido escolar, se le enseñará a usar los anticonceptivos, incluidos los de «emergencia», y la fecundación artificial para que, a su vez, procree otros niños huérfanos de estado.

La cuestión es que las democracias hacen todo esto sin que se vea. La educación de estado habla de inclusión cuando quiere decir uniformidad; de tolerancia cuando quiere decir inmoralidad; de igualdad de oportunidades cuando quiere decir indiferentismo sexual; de libertad de elección cuando quiere decir sexualización forzada desde el jardín de infancia, según las directrices emanadas por un despacho cualquiera de funcionarios del estado uniformados en el pensamiento único y dominante. De este modo se deja fuera a los progenitores, que incluso se alegran de ello. La Iglesia también se queda fuera y el niño es deformado incluso antes de que oiga por primera vez la palabra «Dios», si alguna vez la oye.

Los hijos son de Dios, se pensaba antes. Era el reconocimiento de lo absoluto de su valor que se fundaba en la gratuidad del don. Sólo lo que no se paga tiene verdaderamente valor. La procreación debe ser un acto gratuito para que, así, se pueda pensar en la nueva vida como un don gratuito. Lo sabía bien la Humanae vitae de Pablo VI, que precisamente sobre una procreación verdaderamente humana fundaba no sólo la moralidad del acto conyugal, sino la moralidad de toda la sociedad. Si no hay gratuidad allí, en el acto inicial de la vida, ¿cómo podrá haber gratuidad en las otras y sucesivas relaciones sociales?

Efectivamente, desde la anticoncepción en adelante, ha habido una degradación progresiva en la percepción pública de la dignidad del niño. Los niños son concebidos en laboratorios, fabricados a partir de embriones descongelados; son dados en acogimiento o adoptados por parejas homosexuales; son divididos y objeto de pelea de progenitores divorciados; son comprados, vendidos y son objeto de contratos en la abominable práctica del vientre de alquiler; son objeto de la intervención de la sanidad pública ante síntomas de «disforia de género»; son convertidos en objetos clínicos o terapéuticos ante el primer síntoma de ligera dislexia o hiperquinesia; son entregados al sistema del espectáculo y de la publicidad desde pequeños y los padres los ven por la mañana y los vuelven a ver sólo por la tarde-noche.

La Iglesia siempre ha enseñado y defendido el derecho del niño a crecer bajo el corazón de su madre y, antes, su derecho a ser concebido de manera humana bajo el corazón de sus progenitores. Cuando la Iglesia decía que la familia es una sociedad pequeña, pero verdadera, o cuando invocaba el respeto a la subsidiariedad, lo hacía mirando a los niños, en el intento de sustraerlos al Leviatán que quiere apropiarse de ellos.

Platón deseaba una fuerte cohesión interna entre ciudadanos y por este motivo el estado que él había pensado le quitaba los hijos a los padres desde su nacimiento. Sin embargo, lo suyo era, claramente, una utopía. Pero después, los sistemas políticos de la comunidad de mujeres, de la planificación centralista de la procreación, de la eugenesia de estado, del género enseñado en todas las escuelas, no han producido, y no producen, ninguna cohesión social; más bien, hacen de nuestros niños, cuando son adultos, individuos débiles, aislados y llenos de temor. Expropiar a los hijos los reduce a cosas.

Monseñor Crepaldi es obispo de Trieste (Italia) 
Tomado del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre la doctrina social de la Iglesia

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/hay-marcha-una-expropiacion-los-hijos-61160.htm

Hombres masculinos, mujeres femeninas

A mediados de los 90 comenzó a darse en los países del sur de Europa (en los del norte, encabezados por Suecia, comenzó a mediados de los 70) una transformación en los modelos de hombre y mujer que, al principio, resultaba inofensiva y hasta simpática.

Recuerdo que, tras una larga temporada en Iberoamérica, regresé a España donde contemplé cómo muchas mujeres tomaban la iniciativa en el juego de la seducción y lo acompañan con las peores actitudes, gestos y palabras propias de algunos hombres: fumar como camioneros, beber como cosacos y hablar como Pepe, el portero de mi infancia, famoso en el barrio por su versadísimo vocabulario en lo que a la genitalidad se refiere. Se repetía sin cesar que si una mujer quería sobrevivir en el duro mundo laboral tenía que demostrar fuerza y ser inflexible como el más duro de los hombres. Al mismo tiempo se fomentaba un nuevo hombre, el metrosexual, que dedicaba buena parte de su tiempo y presupuesto mensual en cremas hidratantes y maquinillas depilatorias. Pero el que se presentaba como hombre modelo de verdad era el homosexual: tu mejor amigo, mujer, porque es gay (alegre), sensible, te sabe escuchar y no muestra cansancio alguno cuando te acompaña de compras. Si quieres disfrutar de la vida, mejor deja al gañán de tu marido en casa…

Comenzó entonces un ataque sibilino a la masculinidad del hombre y la feminidad de la mujer. Un ataque que buscaba intercambiar sus roles para llenar Occidente de hombres femeninos y mujeres masculinas que, además de no complementarse, estuvieran enfrentados entre ellos y consigo mismos.

Han pasado veinte años desde entonces y todo ha ido a más. El ataque ya no es sibilino sino que está refrendado por leyes nacionales y transnacionales y machaconas campañas en los medios de comunicación que buscan el permanente enfrentamiento entre mujer y hombre como parte importante de la deshumanizada y antinatural ideología de género.

Y es aquí, en la mismísima naturaleza del hombre y de la mujer, en la familia y, por consiguiente, en el futuro de la Humanidad, donde se está dando una batalla de proporciones inimaginables. Una batalla que muy pocos son capaces de ver, sobre todo del bando de los “buenos”, de los que saben –aunque hoy casi no se atrevan a verbalizarlo– que lo que es natural es bueno y ambas cosas van de la mano.

Si queremos ser faros luminosos entre tanta oscuridad y confusión, debemos acoger, abrazar y alegrarnos con nuestra naturaleza sin intentar ser lo que no somos, sin intentar adquirir de manera forzada actitudes y sentimientos propios del sexo opuesto. Cualquier mujer que se reconozca como mujer lo que desea es un hombre que la complemente y viceversa. El futuro de la familia requiere de hombres masculinos y mujeres femeninas.

Por cierto, en Suecia, donde éstas políticas llevan más de cuarenta años imponiéndose, cerca del 50% de su población vive sola… y se siente sola. Casi sin hijos y con una población inmigrante mayoritariamente musulmana, los suecos serán minoría en su propio país de menos de una década.

Texto de Gonzalo de Alvear en: https://www.religionenlibertad.com/hombres-masculinos-mujeres-femeninas-61147.htm

Señalan la ruptura familiar como la principal causa de los problemas de salud mental entre los niños

Varios estudios muestran los beneficios que suponen para los hijos el crecer con un padre y una madre, así como el que sean parte de una familia unida. Ahora, un nuevo informeque utiliza una muestra de casi 11.000 madres con hijos de 14 años y que acaba de ser publicado confirma estos datos.

La principal conclusión a la que llega The Marriage Foundation tras analizar los datos de Millennium Cohort Study es que la ruptura familiar es la principal causa de la salud mental infantil en Reino Unido.

De este modo, más de un tercio (36%) de los adolescentes cuyos padres se habían separado/ divorciado habían reportado una mala salud mental, mientras que este porcentaje disminuía hasta el 22% entre cuyos padres estaban juntos.

Estado civil, felicidad y estabilidad
En este sentido, los autores del estudio aseguran que es el primero en Reino Unido que compara la salud mental de los niños con el estado civil, la felicidad y la estabilidad de sus padres. Un dato revelador que ofrece este análisis es que el mero hecho de tener padres casados actúa como un amortiguador contra la mala salud mental.

Comparando los resultados de niños que viven en hogares en los que están los padres y en otros en los que sólo hay uno, el estudio revela que el 32% de los vástagos de una familia monparental presentaron problemas frente al 23% de los de padres casados.

Por su parte, los niños cuyos padres no tienen ningún tipo de relación formal, ni casado ni cohabitando, son los que salen peor parados, pues en estos casos un 40% presenta problemas.

El mejor marco de crecimiento de un niño
Este centro de investigación insiste en que una familia unida y feliz es el mejor marco para el crecimiento de un niño
, favoreciendo su salud emocional, mental e incluso física, por lo que hace un llamamiento para impulsar el papel de la familia.

De este modo, Harry Benson, director de investigación de Marriage Foundation, recuerda que “los problemas de salud mental durante la niñez proyectan una gran sombra sobre las oportunidades en la vida en el futuro, afectando al trabajo, las relaciones y el bienestar en la edad adulta”.

Tras presentar estos datos, el consejo que dan en este caso a las autoridades británicas es que “el conflicto entre los padres es la principal influencia en la salud mental de los niños en el marco de la familia”. Y añaden el punto clave: “Que los padres estén casados, permanezcan juntos, sean felices y permanezcan cerca de sus hijos hace una diferencia única”.

“Los niños necesitan” a sus padres
Este organismo reconoce los “heroicos esfuerzos” de los padres que crían solos a sus hijos pero agrega que “los niños necesitan y se benefician más de dos padres que se comprometen entre sí y se planifican para el futuro” recalcando que “la ruptura familiar tiene el mayor impacto negativo de todos”.

Benson recuerda además que la atención temprana trata en gran parte de mitigar las consecuencias del “colapso familiar”.

En este punto incide Paul Coleridge, presidente de esta institución, que afirma que “se citan muchas causas (uso excesivo de redes sociales, la sexualización de los niños y las presiones escolares), pero mientras estas aumentan el problema, parece que insistimos en hacer la vista gorda ante la razón subyacente más grande, la inestabilidad familiar y su destrucción”.

Atajar la causa principal
En su opinión, por muchos psicoterapeutas infantiles que haya capacitados nunca serán suficientes pues “no se puede detener la avalancha de problemas de salud mental infantil a menos que sepamos cuál es la causa principal: la desintegración de la familia”.

“En 44 años que he pasado trabajando en tribunales de familia, la magnitud de la miseria causada por la ruptura familiar con el frágil estado emocional de los niños era evidente para todos los involucrados. Prácticamente en todos los casos que traté como abogado y juez, lo único que los niños querían por encima de todo era ver a sus padres y a su familia junta”, concluyó.

Otros estudios llegan a conclusiones similares
Al igual que éste, existen otros estudios enfocados en otros aspectos familiares que llegan, sin embargo a las mismas conclusiones. Recientemente, se publicaba un estudio del National Center of Fathering, centrado en la importancia de que los niños crezcan con una figura paterna. El centro afirmaba que los niños que viven en hogares sin padre tienen más posibilidades de ser pobres, de abusar de las drogas y el alcohol o de abandonar la escuela. La ausencia de esta figura también genera más posibilidades en estos niños de sufrir problemas de salud o emocionales. Los niños serían más propensos al delito y las niñas a quedarse embarazadas de adolescentes.

Por otro lado, el propio gobierno británico, a través del Ministerio del Trabajo, y apoyado en estudios sociológicos, recalcaba que cohabitar sin casarse daña a niños, a adultos y a la sociedad.

Del mismo modo, una importante investigación realizada por siete expertos y comandada por Mark D. Regnerus ya alertaba en 2013 de las consecuencias de que los niños crecieran sin un padre y una madre.

“Las estructuras parentales del mismo sexo excluyen por definición a la madre o al padre . Ciertamente, las parejas del mismo sexo, al igual que otros tipos de estructuras, pueden ofrecer calidad y esfuerzo con éxito en la crianza de niños, esto no se pone en discusión. Pero la evidencia de las ciencias sociales, en particular las conclusiones basadas en pruebas con muestras representativas, sugiere la ventaja única de una estructura formada por una madre y un padre”.

La conclusión final de este estudio aseguraba: “El matrimonio es el medio legal por el cual los niños se unen permanentemente con sus madres y sus padres biológicos, orientados hacia un desarrollo óptimo. Los padres del sexo opuesto permiten que los niños puedan beneficiarse de las contribuciones distintivas maternas y paternas. A la luz de estos hechos, salvaguardar el matrimonio es una libertad que debe serle reconocida a los niños, por lo menos tanto como a sus padres”.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/senalan-ruptura-familiar-como-principal-causa-los-problemas-60682.htm

El pésimo “pacto” educativo que viene

El Pacto Educativo en España constará de 14 puntos, y ninguno de sus enunciados menciona la familia, ni siquiera para abolirla y entregar definitivamente la educación de los niños al Estado. Por lo visto, la instrucción en el saber no es suficiente. Los políticos aspiran también a poseer el corazón y el alma de los chicos y chicas. “¿Usted me odia?” –le pregunta a Rick un personaje de Casablanca. “Si alguna vez pensara en usted, le odiaría” –responde, genial, el torturado y cínico protagonista. Los cínicos políticos españoles no es que odien la familia, es que jamás piensan en ella. No les interesa lo más mínimo una institución que, después de todo, representa un incordio para ellos, al levantar una barrera natural, un escudo de libertad, frente a la ambición de gobiernos y legisladores de controlarlo todo. Dicen que el Pacto Educativo dará estabilidad al sistema durante dos o tres generaciones. En los enunciados de sus catorce puntos, se habla de los profesores, de los colegios públicos y privados, de la asignatura de Religión, de la ESO, el Bachillerato y la Formación Profesional,… De todo, menos de la familia, el único sujeto soberano en la educación de nuestros hijos. La cosa pinta bien, es decir, fatal.

FUENTE: ACTUALL