Instituciones oficiales empiezan a cuestionar éticamente los tratamientos transgénero en niños

Al mismo tiempo que el lobby LGTBI presiona para censurar a todos los que cuestionen sus objetivos y métodos, instituciones oficiales y medios del sistema empiezan a cuestionar éticamente el recurso automático a los tratamientos transgénero en niños, ante la falta de estudios científicos contrastados a largo plazo sobre sus efectos. Lo cuenta Michael Cook en un reciente artículo en BioEdge:

El tratamiento transgénero en niños por fin es cuestionado éticamente

Cada vez más jóvenes creen haber nacido en el cuerpo equivocado. Según los Centros para Control de Enfermedades en Estados Unidos [US Centers for Disease Control], un 1,8% de los estudiantes de secundaria de 14 a 17 años se identificaron como transgénero en una encuesta.

En 2008, la Endocrine Society aprobó bloqueadores de la pubertad como tratamiento para los adolescentes transgénero incluso de 12 años. Muchos padres creen que, para sus hijos, es un asunto de vida o muerte. Como una madre de San Francisco dijo a la NBC, “al principio es difícil de asumir. Pero se trata de la felicidad del niño. Y prefiero tener una hija transgénero a un hijo muerto”.

Sin embargo, no hay estudios a largo plazo que justifiquen una intervención médica para niños, que pueden incluir cirugía de “arriba” o de “abajo” para niños mayores de 16 años.

¿Cuál es la ética sobre tratar a niños con tratamientos no experimentados? Sorprendentemente, se ha escrito poco al respecto.

Esto podría estar cambiando, a medida que los críticos del tratamiento transgénero empiezan a aparecer en los medios.

A finales de julio, el colegio de pediatras del Reino Unido [UK’s Royal College of Paediatrics and Child Health] pidió a sus expertos en ética que estudien el rápido incremento en el uso de bloqueadores de la pubertad para tratar a menores de 16 años. Según el The Times de Lodres, es la primera vez que este asunto ha sido planteado formalmente por el colegio, responsable de establecer los estándares profesionales. Llega un poco tarde, porque las clínicas de género los llevan utilizando desde hace más de una década.

Carl Heneghan, director del Centro de Medicina basada en Pruebas de la Universidad de Oxford, dijo a The Times que había una “insuficiente evidencia” para la “utilización de fármacos más allá de sus indicaciones previstas” en el tratamiento de la disforia de género. Dijo que era básicamente “un experimento en vivo sobre niños no reglado”.

En junio, el colegio de médicos británico [Royal College of General Practitioners] alertó de que “la significativa falta de evidencia para los tratamientos e intervenciones que pueden ofrecerse a personas con disforia es un asunto fundamental en este ámbito de la atención sanitaria”.

La cuestión se ha vuelto urgente ante la indicación de que los bloqueadores mismos podrían predisponer más a los niños al suicidio. Una investigación de la BBC descubrió que el Gender Identity Development Service (GIDS) en el Centro Tavistock [Tavistock and Portman NHS Foundation Trust] en Londres y Leeds había remitido a miles de niños para tratamiento hormonal, pero que un pequeño estudio sobre 44 de ellos había obtenido resultados negativos.

El tratamiento de los casos de niños supuestamente transgénero en el Tavistock Centre de Londres fue objeto en abril de un demoledor reportaje en The Times tras abandonar el centro “por razones de conciencia” cinco de sus médicos. Pincha aquí para leer un artículo de Angela Pellicciari sobre la “perturbadora” historia de esta institución.

Ya en 2015, el consejo de directores del GIDS había recibido información de un estudio sobre “un incremento significativo” en el número de jóvenes que se mostraban de acuerdo con la afirmación Intento deliberadamente hacerme daño o matarme. Es cierto que los datos no eran concluyentes, pero no disminuyó la remisión de casos [para tratamiento hormonal] a pesar de la luz amarilla.

La profesora Susan Bewley, presidenta de Healthwatch, una organización sin ánimo de lucro que fomenta la ciencia y la integridad en la atención sanitaria, dijo a la BBC que cualquier cambio concerniente a los pensamientos suicidas “es muy preocupante”. “Normalmente, la buena práctica médica debería ser muy cautelosa ante un incremento en los daños”.

Una psicóloga que recientemente dimitió de GIDS publicó una carta abierta lamentando que el escepticismo sobre los diagnósticos transgénero fuese considerado abuso y bullyingKirsty Entwistle dijo que había “una regla no escrita según la cual los clínicos del Gids no le dicen a las familias ‘su hijo no es transgénero’”. En su opinión, el tratamiento transgénero se estaba administrando como una solución rápida para problemas complejos: “También me sorprendió la complejidad de los casos. Leí sobre muchos niños remitidos [a tratamiento transgénero] que habían sido objeto de abuso sexual y de muchos niños que habían sido testigos o víctimas de violencia doméstica. Me pareció que había una sobrerrepresentación de jóvenes que vivían en la pobreza. Atendí a un joven cuya familia vivía con tales agobios económicos que él consideraba un regalo comprar una lata de refresco. También a otra persona joven que vivía en una situación muy compleja e inestable y llegaba a las sesiones en un pobre estado de higiene y decía que no tenían dinero para productos de higiene personal. ¿Cómo puede ser ético emprender una valoración de la identidad de género con vistas a una solución médica cuando se trata de niños y jóvenes que no tienen satisfechas sus necesidades más básicas?”

Dominic Wilkinson y Julian Savulescu, de la Universidad de Oxford, reconocen que el reportaje de la BBC ha identificado un problema difícil para la ética clínica. ¿Es posible llevar a cabo una investigación que muestre si los bloqueadores de la pubertad son dañinos o no? Ellos creen que sí, pero con gran prudencia. “Si la supresión de la pubertad se va a utilizar con consecuencias inciertas, es obligado que estudiemos los efectos tan sistemáticamente como sea posible”.

Traducción de Carmelo López-Arias.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/727158639/instituciones-oficiales-cuestionar-eticamente-tratamientos-transgenero-ninos.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=727158639&id_boletin=7651651&cod_suscriptor=445331

Admitida la denuncia de Abogados Cristianos por el «protocolo escolar trans» de Castilla y León

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha admitido a trámite la demanda interpuesta por la Asociación Española de Abogados Cristianos contra la Consejería de Educación de esta comunidad autónoma, que la acusa de aplicar de forma “ilegal” un protocolo sobre transexualidad en los colegios.

Abogados Cristianos solicitará ahora medidas cautelares para que se no se aplique el protocolo transexual en los colegios hasta que concluya el proceso judicial.

El protocolo transexual violaría, según sus detractores, el derecho a la libertad de educación de los padres y a la libertad ideológica.

La presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, espera que los tribunales “condenen” a la Consejería de Educación por “intentar adoctrinar a nuestros hijos“.

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Polonia Castellanos,es la presidente de Abogados Cristianos

Que las familias estén pendientes: no se les informa

Polonia Castellanos pide que las familias estén “muy pendientes” de lo que hacen los colegios y administraciones, ya que, en este caso, “ni siquiera publicaron el protocolo y por supuesto, no se lo comunicaron a las familias”.

Abogados Cristianos denunció que la Junta llevaba meses aplicando este protocolo en varios colegios de la Comunidad “de forma irregular”. “Sin avisar al alumnado ni a los padres y sin publicarlo en los boletines oficiales“, explican.

Castellanos asegura además que este protocolo contempla medidas “tan peligrosas” como limitar la patria potestad de los padres si no están de acuerdo con el proceder de la Administración.

Critica también que la iniciativa de la Junta incluye formación temprana en sexualidad impartida por “activistas con marcado tinte ideológico en detrimento de profesionales acreditados”.

Condena además que el protocolo “prescinde de toda información previa a los padres y fomenta el uso de cuartos de baño y vestuarios mixtos“.

Entusiasmo LGTBI en la consejería de educación

La Junta de Castilla y León, gobernada desde 1987 por el Partido Popular,  hizo llegar sus instrucciones trans y LGTBI a las escuelas, sin necesidad de esperar ninguna ley estatal ni regional.

El documento se llama «Protocolo de atención educativa y acompañamiento al alumnado en situación de transexualidad y alumnado con expresión de género no normativa» y lo  diseñó la misma Consejería de Educación, según explicaba en su día el diario ABC.

El Consejero de Educación era entonces, desde 2015, Fernando Rey Martínez, que no era miembro del Partido Popular, sino un independiente, un jurista que ya en 2008 defendía la eutanasia en su libro “Eutanasia y Derechos Fundamentales“. Desde este mes de julio de 2019, la nueva consejera es Rocío Lucas Navas.

El protocolo para adoctrinar en la transexualidad

El «Protocolo» sobre “transexualidad que se enviará a las escuelas asume sin crítica alguna todo el vocabulario de la ideología de género. Habla, por ejemplo, de “alumnos cuya identidad sexual no corresponda con la asignada al nacer”. Y no habla de “alumnos” ni “alumnas”, sino de “alumnado”. Según la Consejería explica a ABC, habría unos 20 alumnos en esta “situación”. Pero, en realidad, podría acogerse a ello cualquiera que declare ser de otro “género”.

Se puede leer el protocolo AQUÍ (son 26 páginas en PDF, incluyendo links a webs del lobby LGTBI). [Otra copia, en los archivos de ReL, aquí]

En este protocolo se establece:

– que habrá baños mixtos en los colegios: a ellos podrán ir los chicos que declaren ser chicas, y las chicas que declaren ser chicos; «se garantizará que el alumnado accede a los aseos y vestuarios que le corresponda de acuerdo con su sexo sentido y garantizando su intimidad y seguridad»

– que cada alumno podrá ir vestido con el uniforme de chico o de chica, según lo que declare ser 

– que el centro “detectará y comunicará de manera temprana de cualquier ‘situación’, así como la prevención y erradicación de actitudes y prácticas que manifiesten prejuicios sexistas o supongan discriminación”.

– «todo el alumnado tiene derecho a que no haya injerencias en su vida privada, incluyendo el derecho a revelar o no la propia identidad o expresión de género».

– los educadores deberán dirigirse al alumno por el nombre elegido conforme a su identidad sexual, independientemente de sus datos administrativos (y de su aspecto y de su realidad biológica y de lo que digan los psiquiatras)

– se deberá “comunicar la condición del menor a la clase” (tal como el menor quiera definirse) y ésta “preparar su acogida y facilitar su integración” 

– el material educativo adoctrinará en la ideología transgénero: “deberá promover el respeto y la protección del derecho a la identidad sexual”


Propaganda en el País Vasco del lobby trans Chrysalys; es una de las entidades que el protocolo de Castilla recomienda

– “se desarrollarán en las programaciones didácticas contenidos y actividades que incluyan la realidad [es decir, la ideología, la doctrina] de la identidad de género”

– las bibliotecas de los centros de recursos bibliográficos se llenarán de libros LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, e intersexuales); el protocolo incluye una lista de libros y recursos de esta ideología que recomiendan.

¿Si la familia no lo acepta?: obligatorio, “ha de realizar la transición”

Si la familia del menor “no acepta la identidad sexual o ciertos comportamientos de género no normativo del alumno/a”, entonces un equipo llamado “servicio de orientación” “acompañará a la familia en el proceso de entender, asumir y gestionar la situación, respetando siempre el derecho del alumno o alumna al desarrollo de su personalidad e identidad”. Más aún, “el centro educativo actuará atendiendo al interés superior del o de la menor“.

Sobre estas familias que no aceptan el comportamiento transexual, “tanto el equipo directivo como servicio de orientación mantendrán abierta la comunicación con la familia con la finalidad de realizar un acompañamiento de LA TRANSICIÓN QUE HA DE LLEVAR A CABO LA FAMILIA“…

¿Y si la familia se niega a ninguna transición porque no acepta la ideología transgénero y sus postulados?

Protesta del Foro Español de la Familia

En junio de 2018 el Foro Español de la Familia (www.forofamilia.org) denunció en una nota de comunicación “que la Junta de Castilla y León se apresure a implantar un protocolo en las escuelas para colgarse medallas entre el colectivo LGTBI pasando por encima de los derechos de los padres y los niños, fomentando la intromisión de los poderes públicos en el ámbito privado y usurpando funciones parentales”.

 

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/38215844/Admitida-la-denuncia-de-Abogados-Cristianos-por-el-protocolo-escolar-trans-de–Castilla-y-Leon.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=38215844&id_boletin=359586930&cod_suscriptor=445331

Dos niños de 10 años, expulsados de un colegio por «homófobos» al no participar en una clase LGTB

Dos niños de 10 años han sido expulsados cinco días de la escuela primaria Heavers Farm del sur de Londres después de que uno de ellos pidiera a su profesora no participar en una actividad LGTB organizada por el centro para el Mes del Orgullo Gay.

La jefa de Estudios, Susan Papas, es una declarada activista proLGTB y ya obligó el pasado curso a participar en un desfile del Orgullo Gay. Y una vez que se enteró de esta petición espetó a los dos alumnos, cristianos y de ascendencia africana, que eran “una decepción para la escuela”.

Permiso para no participar en la actividad

Los hechos ocurrieron el pasado 20 de junio cuando Farrell Spence pidió permiso a su maestro, Alex Smith, para no participar en la actividad que consistía, entre otras cosas, colorear la bandera LGTB. El maestro se lo negó y le dijo que formaba parte del plan de estudios.

Junto a Farrell, de religión católica, estaba sentado Kaysey Francis, cristiana pentecostal, que dijo también al maestro que debido a su religión no compartía este movimiento LGTB.

El maestro se mostró muy duro y agresivo con estos dos alumnos: “¿Queréis que las personas LGTB mueran?”, les pregunto él. “Dijimos que no”, contestó Farrell, que agregó que dijo que en sus países de origen si podrían ser castigados por ser homosexuales.

Acusados de “lenguaje homófobo”

En vez de manera didáctica hacer ver a dos niños que las personas deben ser respetadas, el maestro les acusó de “lenguaje homófobo” y de “decir que “lo LGTB apesta y es tonto”, algo que los niños han negado.

Posteriormente, llegó la jefa de estudios, cuya hija es la directora de la escuela y una lesbiana que lleva al colegio camisetas reivindicativas. “¿Cómo os atrevéis? Sois una decepción para la escuela”, les dijo.

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Evento LGTB en la escuela Heavers Farmer

Como si de presidiarios se trataran, la jefa de estudios los puso en habitaciones separadas y los dejó allí durante horas. A Kaysey le dijo: “¿Cómo te atreves a decir que quieres matar a personas LGTB?”. “No dije matar”, respondió ella. “Sí lo hiciste, no mientas”, gritó de nuevo Papas. Y tras tenerla horas así expulsó a ambos niños de la escuela durante cinco días.

Denuncia de los padres y grupos cristianos

Los padres de los alumnos han elevado una queja formal contra el centro y han sido apoyados para ello por un grupo de abogados cristianos. Y la versión de los niños ha sido confirmada por el resto de compañeros de clase.

Los padres comienzan a ver los peligros de imponer la nueva ideología sexual y de género, porque no permite que ni siquiera los niños de diez años disientan”, ha declarado Andrea Willliams, directora general de Christian Legal Center, quien está ayudando a las familias de estos pequeños.

Además, recordó que “este incidente destaca una vez más lo agresiva e intolerante que puede ser la agenda LGTB. Una ideología que tiene que recurrir a estas tácticas para obligar a niños de diez años a aceptar algo que no hace instintivamente pone de relieve lo abrumadora que es esa ideología”.

De hecho, Kaysey ha querido dar la cara en un vídeo donde ha hablado más sobre este incidente. Tras esta clase “mis compañeros están confundidos, y están diciendo que son bisexuales y trans porque están confundidos”.

Además, ha relatado que los niños “están perdiendo la confianza en sí mismos y se miran entre sí y se preguntan: ‘¿por qué soy esta persona? ¿Por qué no puedo ser otra?’”.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/869034617/Dos-ninos-de-10-anos-expulsados-de-un-colegio-por-homofobos-al-no-participar-en-una-clase-LGTB.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=869034617&id_boletin=313554746&cod_suscriptor=445331

¿Ideología de Género? Te lo explica Agustín Laje

Agustín Laje es uno de los más sólidos críticos que tiene la ideología de género a nivel mundial, por su sencillez didáctica al explicarla y su solvencia argumental al denunciar sus mentiras y errores. En este vídeo resume muy bien en qué consiste este «pensamiento único» que busca imponerse coactivamente en todo el mundo a través de la escuela y de los medios de comunicación, con el respaldo punitivo del Estado en la sanción y persecución de los disidentes.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/video/116665/Ideologia-de-genero-Laje-te-la-explica.html

La claridad de un teólogo: si el hombre «es» cuerpo y alma, nunca es lícito «cambiar» el sexo

Las operaciones de “cambio” o “reasignación” de sexo han entrado a formar parte del lenguaje común a raíz de la difusión primero, y la imposición coactiva después, de la ideología de género.

(En España, por ejemplo, ha adquirido la condición de ideología oficial, al incorporarse a la legislación educativa, sanitaria y laboral con el acuerdo de todos los partidos políticos con representación parlamentaria, salvo Vox.)

La polémica al respecto suele centrarse en aspectos jurídicos y culturalesadoctrinamiento infantil, sistema organizado de “agentes implicados” para delaciones (véanse los artículos 19.2.a, 26.2.c, 29.c y 29.d del recientemente aprobado “marco regulador de la convivencia en los centros docentes de la Comunidad de Madrid”), sanciones a los disidentes

Pero es imprescindible también un análisis antropológico y moral como el que ha realizado recientemente el padre Giorgio Carbone, O.P. en La Nuova Bussola Quotidiana:

Nunca es lícito “cambiar” el sexo: el hombre es cuerpo y alma

Las personas que sufren un problema de identidad de género, también denominado disforia de género, experimentan un profundo sufrimiento existencial. No merecen condena ni reproche, más bien son dignos de nuestra atención y nuestro respeto, pero eso es demasiado poco: también de nuestro amor fraterno y caritativo, de nuestra atención como amigos desinteresados.

Ciertamente, hablar de ello como de una “broma pesada [de la naturaleza]”, como hizo Michela Marzano [política y ensayista adalid de la ideología de género, en su libro Papa, Mamma e gender (Papá, Mamá y género)] no es respetuoso. Quiero ocuparme del fenómeno en sí mismo, por tanto en términos abstractos: algo que debemos conocer, no censurar sobre la base de prejuicios o de ideologías, sino valorar por lo que es.

Un conflicto psicológico…

La persona que sufre este trastorno vive un conflicto interior entre la autopercepción de su identidad (la llamada identidad de género) y su sexo biológico. Por ejemplo, se siente mujer atrapada (o, como suelen decir, “aprisionada”) en un cuerpo de hombre (un caso por cada 10.000 hombres), o bien se siente hombre atrapado en un cuerpo de mujer (un caso por cada 30.000 mujeres). El trastorno consiste, pues, en un impulso psicológico de pertenecer al sexo opuesto al genético, endocrino, fenotípico y (obviamente) también civil.

Recuerdo tres de los criterios diagnósticos:

1) Una fuerte y persistente identificación con el sexo contrario (no solo el deseo de alguna supuesta ventaja cultural que se deriva de la pertenencia al sexo contrario); si se trata de un adulto con disforia de género, experimenta molestia, incomodidad y sufrimiento cuando los demás le consideran miembro de su sexo biológico o cuando se debe comportar socialmente como tal.

2) Desea librarse de sus características sexuales primarias y secundarias, y por ejemplo solicita la administración de hormonas, o intervenciones quirúrgicas u otros procedimientos para alterar físicamente sus características sexuales con la finalidad de asumir el aspecto de un miembro del sexo contrario.

3) Convencimiento de haber nacido en el sexo equivocado; por eso utiliza expresiones como “atrapado” o “aprisionado”.

Hay que añadir que este trastorno no es concomitante con una condición física intersexual o con una ambigüedad de tipo genital.

El trastorno causa un malestar clínicamente significativo o compromete el ámbito social o laboral u otros ámbitos importantes. El malestar puede llegar hasta la esquizofrenia y a intentos de suicidio, y con frecuencia evoluciona hacia el delirio.

Sobre la aparición de este trastorno en la pubertad y adolescencia, el 16 de agosto de 2018 Lisa Littman, investigadora de la Brown University School of Public Health [Escuela Universitaria Brown de Salud Pública], publicó en Plos One el que ha sido elogiado como “el primer estudio serio sobre la disforia de género de aparición rápida [rapid-onset gender dysphoria, ROGD]”, una disforia de género que aparece repentinamente en chicos y chicas durante la pubertad o a su conclusión, sin previo aviso y, por tanto -va de suyo- más por razones culturales que innatas y biológicas.

No es casualidad que, en su estudio, Lisa Littman haya encontrado que, entre los menores “convertidos en transgénero”, el 62% presentaba también un diagnóstico de trastorno psicológico y el 48% había visto que su disforia de género venía precedida por hechos traumáticos o estresantes como episodios de acoso escolar, violencia sexual y el divorcio de los padres.

…y una respuesta fisiológica

Desde hace algunos años, el protocolo de tratamiento consiste en tratamiento hormonal, cirugía corporal y asunción de los estereotipos de comportamiento del sexo al que se querría pertenecer. Si la persona con trastorno de disforia de género es prepúber, el tratamiento hormonal consiste en la administración de triptorelina, que reduce la secreción hipofisaria de las gonadotropinas y de esta forma bloquea el desarrollo de la pubertad fisiológica, que supone una fuente de gran sufrimiento.

Según un dictamen del Comité Nacional de Bioética [italiano] de julio de 2018, la administración de la triptorelina debería limitarse exclusivamente “a los casos donde las demás intervenciones psiquiátricas y psicoterapéuticas hayan resultado ineficaces”. Su finalidad sería ampliar la “ventana terapéutica” del joven paciente: bloqueo del desarrollo fisiológico de la pubertad para eliminar la causa de la ansiedad y ganar tiempo para explorar las posibilidades terapéuticas. Por consiguiente, según esta perspectiva, la administración de la triptorelina no está orientada directamente al cambio de sexo.

Pero este tema suscita uno mayor: ¿son moralmente lícitos el “cambio” de sexo o la llamada “transición” o “reasignación”?

Utilizo las comillas para indicar que decir “cambio” es solo una forma de hablar.

La persona humana es sexuada en cualquiera de sus células: el par cromosómico 23, XX para la mujer y XY para el hombre, está presente en todas las células de nuestro cuerpo. Dicha pareja constituye la base de la condición sexual, es el aspecto genético-cromosómico del que deriva el aspecto gonadal (ovarios para la mujer y testículos para el hombre).

Del aspecto gonadal procede el sexo hormonal, del hormonal procede el sexo anatómico-funcional y, por último, el psicológico, esto es, la auto-percepción como hombre o como mujer. Las intervenciones de “reasignación” consisten en extirpar los órganos sexuales internos y externos y construir algo que se parece a los órganos sexuales del sexo deseado.

El primer aspecto problemático es precisamente ese: destruyo irreversiblemente tejidos y órganos sanos.

El segundo aspecto es que el trastorno de la disforia de género es de orden psicológico: el sujeto reconoce su cuerpo en su morfología real, pero lo vive como extraño, no lo acepta y lo rechaza. Es un problema de identidad psicológica, concierne a la conciencia del yo y a la continuidad del yo en la corporeidad, porque la corporeidad soy yo. La intervención de “reasignación” no tiene lugar en el plano psicológico, y por tanto no da en la diana.

El criterio antropológico y moral

Este tema nos sugiere reflexionar sobre la visión antropológica de la sexualidad, y por consiguiente del ser hombre y ser mujer: yo soy mi cuerpo; no es verdad decir “yo tengo cuerpo”.

El cuerpo me constituye, es decir, contribuye a mi identificación de forma constitutiva e irrenunciable, y no es algo provisional, accidental o modificable a capricho, ni es un aspecto formal y exterior. La medicina está llamada a respetar la corporalidad, y no a arrogarse el derecho a manipular el cuerpo. La primera terapia es el respeto del cuerpo y de su integridad, porque -repito- mi cuerpo soy yo.

A la luz de estos principios de racionalidad práctica, el “cambio” de sexo jamás es lícito. Pero, además, para quien es creyente recuerdo lo que enseña el Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes (n. 14): la persona humana es “corpore et anima unus [unidad de cuerpo y alma]”, esto es, un todo inescindible de cuerpo y alma. Por tanto estoy convencido de que aceptar la práctica de la destrucción de órganos sanos y de la construcción de un “disfraz” de órganos del sexo contrario, contradice cuanto la Iglesia enseña y cree sobre la unidad de la persona humana.

Aceptar realización de la “reasignación” del sexo significa admitir que la persona humana no es una unidad, sino que es solo alma, o mejor, un simple percepción de sí misma, un haz de emociones o percepciones, y que el cuerpo no es portador de sentido alguno.

Creo que la solución humanamente adecuada a este tema puede encontrarse en el amor y en la obediencia. En la obediencia a Dios Creador y al dato-criatura que es toda mi persona, alma y cuerpo. Obediencia deriva de ob-audire, es decir, escuchar: implica saber escuchar todo lo que nos manifiesta nuestra dimensión corporal. En el amor que comienza con la aceptación y termina con la gratitud al mismo Creador.

Permítaseme finalmente formular una sospecha muy provocadora, una sospecha -sin embargo- suficientemente documentada, según lo que escribe Renzo Puccetti en su iluminador texto Leggender metropolitane: más allá del sufrimiento existencial, que debe comprenderse y aliviarse, la práctica del “cambio” de sexo y transgénero es una moda creada de forma muy estudiada, “presionando a la Organización Mundial de la Salud” y proponiendo la normalización de un trastorno psicológico y una idea de persona humana que no es nada más que auto-percepción.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/288186151/La-claridad-de-un-teologo-si-el-hombre-es-cuerpo-y-alma-nunca-es-licito-cambiar-el-sexo.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=288186151&id_boletin=111937875&cod_suscriptor=445331

El PP impone comisarios de género en Educación

(Fecha 24 de mayo) La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que gobierna el Partido Popular, ha promulgado un decreto que, con el pretexto de establecer un «marco regulador de la convivencia», abre la puerta al adoctrinamiento en ideología de género en las escuelas y establece un comisariado político y una estrategia sistemática de delación de desafectos entre padres, alumnos y profesores. El actual presidente de la Comunidad de Madrid es Pedro Rollán, que sustituyó a Ángel Garrido (que se presenta a las elecciones autonómicas con Ciudadanos tras haberse presentado al mismo tiempo para las elecciones europeas con el PP), quien a su vez sustituyó a Cristina Cifuentes (que tuvo que dimitir por un presunto delito de falsedad documental por el que está imputada). Pincha aquí para conocer más detalles sobre el adoctrinamiento de género, las funciones del comisariado político de vigilancia y delación en los colegios que ha implantado el Partido Popular.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/video/116078/El-PP-impone-comisarios-de-genero.html

VOX: España enseña aberraciones sexuales a los niños

En una comisión parlamentaria, el dirigente denunció las quejas que habría recibido de docentes y padres de alumnos andaluces sobre el tipo de educación sexual que reciben en las aulas “¿Eso es lo que se les dice a los niños? Diversidad afectivo sexual, promover relaciones homosexuales entre menores de 10 años”, aseguró.
“Lo que estoy contando son las quejas de padres que nos llegan a nosotros. Esa es la libertad que queremos: derechos, igualdad y que a los niños no se les adoctrine. Los experimentos con gaseosa”, culminó el dirigente entre las protestas de los parlamentarios del PSOE, que reclamaron a la dirección de la comisión que frenara las acusaciones.

Polonia Castellanos anuncia medidas legales contra el Consejero de Educación de Castilla y León por la aplicación de un protocolo de transexualidad

Polonia Castellanos, presidente de Abogados Cristianos, anuncia en rueda de prensa una demanda contra el Consejero de Educación de Castilla y León, Fernando Rey, por la aplicación de un protocolo de transexualidad que reúne numerosas irregularidades.

Castellanos, desvela que la Consejería de Educación lleva meses aplicando este protocolo en varios colegios de la Comunidad de manera irregular y sin avisar, previamente, ni al alumnado ni a los padres. Denuncia, además, que “este protocolo contempla medidas tan peligrosas como limitar la patria potestad de los padres si no están de acuerdo con el proceder de la Administración”.

FUENTE: https://abogadoscristianos.es/polonia-castellanos-demanda-consejero-educacion/?smclient=f6d71346-8043-11e8-94f9-0cc47a1254ce&utm_source=salesmanago&utm_medium=email&utm_campaign=default

Una pediatra avisa: la disforia de género en niños se está abordando sin base experimental fiable

En una época en la que gana cada vez mayor terreno la denominada “medicina basada en la evidencia” o “basada en hechos”, la disforia de género y su tratamiento en niños y adolescentes parecer ser la excepción, según afirma Monique Robles, pediatra formada en la Universidad y en el hospital infantil de Dallas (Texas) y máster en Bioética por la University of Mary de Dakota del Norte, con un trabajo final precisamente sobre esta problemática. En un reciente artículo en The Public Discourse, la doctora Robles denuncia el mal abordaje de este problema precisamente en los pacientes más vulnerables, niños y adolescentes:

Comprender la disforia de género y su tratamiento en niños y adolescentes

Como pediatra de cuidados intensivos, empecé a interesarme en la disforia de género mientras ampliaba mis estudios en bioética. La disforia de género no formaba parte del currículo de la Facultad de Medicina ni de la posterior formación como médico residente. Empecé a preguntarme: ¿cómo es posible que en sólo una década hayan surgido más de cuarenta clínicas que tratan las cuestiones de identidad de género vinculadas a hospitales pediátricos?

Evolución del diagnóstico

Antes el diagnóstico de disforia de género era conocido como trastorno de la identidad de género, y entraba en la categoría de disfunciones sexuales y parafilias. El nuevo término fue introducido en el DSM-5 publicado en 2013 [DSM: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, manual de referencia para los psiquiatras]. La disforia de género está descrita como un conflicto preocupante entre el propio sexo biológico y el género con el que la persona se identifica. Las personas con disforia de género a menudo sufren depresión, ansiedad e ideas suicidas.

El nuevo término diagnóstico fue introducido para reducir el estigma asociado a la disforia de género mediante la “despatologización” de esta condición. La disforia de género es presentada como una variante normal de la experiencia humana, no como una enfermedad mental. La angustia que acompaña a la disforia de género es presentada como el resultado, no de las dificultades psicológicas del paciente, sino de su falta de aceptación social. Entonces, ¿por qué mantener el diagnóstico en el DSM-5, si tenemos que considerar la disforia de género como una variante normal y no como una problema de salud mental?Según un psiquiatra que ayudó a redactar los criterios del DSM-5, el objetivo es mantener la disforia de género como un diagnóstico psiquiátrico para, así, mantener el acceso a la atención médica.

Lo alarmante es que estos criterios son totalmente subjetivos, basados en las preferencias, deseos o no deseos del niño, y han producido una mayor dicotomía entre los estereotipos masculinos y femeninos.

Tratamientos preocupantes

Los tratamientos propuestos para la disforia de género no han sido aprobados por la FDA (Food and Drug Administration). Sin embargo, son legales y se promocionan como la atención estándar en estos casos. Estos tratamientos incluyen hormonas bloqueadoras de la pubertad, también conocidas como agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina. Dichas hormonas son consideradas totalmente reversibles y son utilizadas para evitar el desarrollo de características sexuales secundarias.

Sin embargo, llamarlas “totalmente reversibles” no es demasiado exacto. Estos tratamientos hormonales detienen el crecimiento óseo y disminuyen su densidad, impiden la maduración y estructuración puberal del cerebro adolescente como también el desarrollo del esperma y de los óvulos. Se empieza su administración con el propósito de ampliar el tratamiento con altas dosis de hormonas de sustitución, clasificadas como parcialmente reversibles. Esta segunda tanda de hormonas son utilizadas como detonante para el desarrollo de las características sexuales secundarias del género deseado.

Se han asociado muchos problemas de salud a estas hormonas bloqueadoras de la pubertad, incluyendo disminución de la densidad mineral ósea, aumento de tromboembolismos, desarrollo de un perfil lipídico anormal y de un síndrome metabólico y aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Y lo más preocupante, esterilidad.

El estadio final del tratamiento de la disforia de género es la cirugía para la reasignación de sexo. Esta cirugía es irreversible y no está recomendada hasta que el paciente cumpla la mayoría de edad legal. Sin embargo, en California se están realizando mastectomías a menores, incluso de 13 años de edad.

¿Dónde están las pruebas?

Para comprender estos tratamientos, hay que leer detalladamente la reciente declaración de la American Academy of Pediatrics (AAP, Academia de Pediatría de los Estados Unidos), de octubre de 2018: Ensuring Comprehensive Care and Support for Transgender and Gender-Diverse Children and Adolescents. Dentro del marco establecido por este documento, el único objetivo del profesional de salud debe ser afirmar el género deseado por el niño, sin importar la edad que tenga. Cualquier intento de ayudar al niño o adolescente a identificarse con su sexo biológico es considerado “injusto y engañoso”.

La AAP afirma que mantenerse a la expectativa limitándose a hacer un seguimiento es una actitud obsoleta porque no responde a la preocupación que expresan muchos padres de jóvenes transgénero. Inmediatamente después de la publicación de la declaración de la AAP, los miembros del fórum de padres Gender Critical escribieron una carta criticando la postura de la AAP, sus métodos diagnósticos, su punto de vista sobre los problemas mentales asociados, su decisión de ignorar la realidad sobre el desistimiento y la “detransición” y su fracaso en aplicar la ciencia clínica.

La AAP tampoco está afrontando de manera adecuada el fenómeno conocido como disforia de género de aparición repentina (Rapid-Onset Gender Dysphoria). Esta forma de disforia de género de aparición repentina ocurre, sobre todo, en grupos de chicas adolescentes, de una manera similar a como aparecen los trastornos de la alimentación; esto sugiere que la disforia de género puede funcionar como contagio social, y que se difunde entre grupos de compañeros.

En 2017, la Sociedad Endocrinológica publicó un documento de sugerencias y recomendaciones relacionadas con la atención a las personas transgénero. Sin embargo, aún no hay protocolos estándar. Entre las recomendaciones escritas, aproximadamente el 21% son consideradas como Ungraded Good Practice Statements [Declaraciones de Buenas Prácticas no clasificadas]. Del resto de recomendaciones clasificadas, más de la mitad lo estaban sobre la base de pocas pruebas, y más del 80% estaban clasificadas como de muy baja a baja calidad en término de las pruebas que apoyaban su implementación. Los estudios de seguimiento realizados a posteriori revelan que cerca del 85% de los niños diagnosticados con trastorno de la identidad de género no mantienen la disforia de género durante la adolescencia.

Si la mayoría de los tratamientos recomendados están basados en pruebas de baja calidad y débiles, y si la mayoría de los niños diagnosticados de disforia de género no persisten en el diagnóstico, entonces ¿para qué estamos llevando a cabo estos tratamientos? Algunos argumentan que los bloqueadores de la pubertad le dan tiempo a los niños para decidir. Las pruebas no sostienen esta idea. Un estudio de 2011 evaluó a setenta jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 16 años de edad que estaban utilizando bloqueadores de la pubertad. Ni uno solo de estos setenta jóvenes abandonó el tratamiento; al contrario, todos empezaron el tratamiento con altas dosis de sustitución hormonal.

Recuerden; cuando la disforia de género infantil no se trata con bloqueadores de la pubertad, la gran mayoría de los niños acaba identificándose con su sexo biológico. Los bloqueadores de la pubertad cambian el curso natural de la disforia de género en niños. No permiten que los niños tengan tiempo para decidir. Y los médicos que administran estas hormonas a estos niños están tomando la decisión en su nombre.

Impacto en la profesión médica y en la sociedad

Ningún otro diagnóstico médico plantea una amenaza tan seria a nuestra sociedad. Debemos preguntarnos: “¿A quién estamos ayudando? ¿A quién estamos beneficiando?” Pensemos en las personas diagnosticadas de trastorno de la identidad de la integridad corporal que desean ser amputadas. ¿En qué son distintas a las que sufren de disforia de género? ¿Por qué no es ético para un cirujano amputar un brazo o una pierna sanos, pero lo es extraer o mutilar órganos sexuales sanos? En ambos casos se viola el principio de totalidad e integridad. La extirpación de una parte sana del cuerpo no tiene justificación, porque no lleva al bienestar del cuerpo en su totalidad. Al hacerlo se viola la dignidad de estas personas y no se trata el problema que está a la raíz de su sufrimiento.

¿Por qué se permite que este campo de la medicina sean tan indulgente respecto a los principios éticos? ¿Por qué no se les proporciona a los niños y a sus padres información detallada? Deberían conocer los beneficios y riesgos de cada tratamiento, deberían ser informados de las terapias alternativas para, así, tener la opción de no hacer nada. Los padres están siendo engañados con el miedo y obligados a respaldar la disforia de género de sus hijos. Los niños no tienen la capacidad de consentir formalmente porque hacerlo requiere una compresión total del tratamiento, de sus implicaciones y consecuencias (muchas de las cuales son irreversibles). Su capacidad intelectual y de toma de decisiones no está aún plenamente formada.

En una era de medicina basada en la evidencia, la disforia de género está, de alguna manera, exenta.

No hay estudios controlados aleatorios cuyo fin sea la búsqueda de los beneficios y daños potenciales causados por estos bloqueadores de la pubertad y las hormonas de sustitución sexual en niños. No hay estudios que incluyan el asesoramiento psiquiátrico. La comunidad médica ignora el cada vez mayor numero de hombres y mujeres que se arrepienten de la transición y deciden “detransicionar”. Los tratamientos médicos mejoran cuando se reconocen y se abordan los resultados no deseados y los fracasos; pero, en este caso, esto no está ocurriendo. Cualquier tratamiento centrado en ayudar a los niños y a los adolescentes a identificarse con su sexo biológico es considerado no ético. Se anima a no considerar el género como una cuestión binaria.

Médicos célebres como los doctores Paul McHugh y Kenneth Zucker, después de haber haber tratado durante décadas con la salud mental de personas que se identifican como transgénero, han sido investigados y denunciados por sus esfuerzos centrados en abordar el trastorno mental en lugar de mutilar los genitales de sus pacientes.

Por desgracia, el impacto se extiende más allá del campo médico. La educación sexual tiene como objetivo a niños cada vez más pequeños, a los que se enseña que tal vez sean transgénero. Se están implementando en todas las escuelas las Directrices para Estudiantes Transgénero y No Conformes con su Género [Transgender and Gender Nonconforming Student Guidelines], forzando así al uso del pronombre preferido y a la creación de baños y equipos deportivos para estudiantes del sexo biológico opuesto. Los educadores que se niegan a implementar estas directrices pierden sus empleos. Los padres que no están de acuerdo con el enfoque trans-afirmativo para su hijo con disforia de género se enfrentan a consecuencias legales. En el ámbito deportivo, los hombres que se identifican como transgénero compiten en eventos deportivos femeninos con una ventaja biológica injusta. Por otro lado, se permite que mujeres biológicas que dicen ser hombres compitan mientras reciben tratamiento con testosterona, algo que en cualquier otra circunstancia se consideraría dopaje.

El tratamiento hormonal y la cirugía no transforma a nadie en el sexo opuesto, no importa cuánto se identifique uno con ese sexo. El sexo es una realidad científica y biológica. Cuando a los niños se les administran estos tratamientos, se les está diciendo que no gustan tal como son.

Soy una defensora de todas las personas que luchan con su disforia de género y sus familias, y miembro de una profesión cuyo primer principio ético -“Lo primero, no perjudicar”- ha caído en el olvido. Debemos proteger los derechos de conciencia de los médicos que, en este campo, practican una medicina basada en la evidencia, para no ser reducidos a meros técnicos que prescribimos tratamientos y realizamos procedimientos sin pensar en las consecuencias de nuestras acciones.

Cuando se trata la disforia de género se deben abordar los problemas mentales que están a la raíz de este trastorno y que llevan a los niños y adolescentes a identificarse como transgénero. Por suerte, algunos médicos compasivos trabajan con sus pacientes y sus familias a través de historias y experiencias, abordando a la persona de manera holística. Así, el cuerpo, la mente y el alma forman una unidad, tal como estaban destinados a ser.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/704515667/pediatra-avisa-tratamiento-disforia-genero-ninos-adolescentes-experimental.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=704515667&id_boletin=929371989&cod_suscriptor=445331